Un delincuente con casco y arma de
fuego redujo al propietario frente a su hija de 8 años. El botín asciende a
unos 40.000 dólares y varios millones de pesos. La principal hipótesis apunta a
una "entrega" o inteligencia previa.
Un audaz y violento asalto sacudió
la mañana de este viernes 10 de abril de 2026 en pleno centro de la ciudad. El
hecho ocurrió alrededor de las 10:50 horas en una oficina financiera de
carácter informal ubicada en un edificio de departamentos en la calle Moreno al
1000, entre las calles 25 de Mayo y Olessio.
La
víctima, Bruno Stirnemann (30),
relató que momentos antes del ataque recibió una llamada desde un teléfono con
característica de otra región. El interlocutor manifestó su interés en comprar
divisas extranjeras, razón por la cual Stirnemann le facilitó el acceso al
inmueble. Al tratarse de un lugar sin cartelería visible ni atención directa al
público, el ingreso se gestionó mediante el timbre y el ascenso por escalera.
Sin
embargo, al abrir la puerta, la situación se tornó violenta. Un hombre que
portaba un casco de motocicleta ingresó al lugar y, esgrimiendo un arma de
fuego, apuntó directamente a la cabeza del propietario. Todo el episodio
ocurrió bajo la traumática presencia de la hija de la víctima, una menor de 8
años.
Maniatado y robado Bajo constantes amenazas, el
delincuente logró reducir a Stirnemann, dejándolo maniatado y arrojado en el
suelo. Con el control de la situación, el asaltante se apoderó de una
importante suma de dinero: 40.000
dólares en efectivo (equivalentes a una cifra millonaria en moneda
nacional) y aproximadamente 8
millones de pesos argentinos, según las primeras estimaciones.
Tras
concretar el atraco, el malviviente huyó del lugar a bordo de una motocicleta
negra, aparentemente una Motomel de 150cc, con rumbo hacia el oeste por la
calle Moreno.
Investigación en curso Al lugar arribó personal de la
Unidad Regional IX, el Grupo Técnico Criminalístico y la Policía de
Investigaciones (PDI). Los peritos trabajaron en el levantamiento de rastros y
en el análisis de las cámaras de seguridad del edificio y de las zonas aledañas
para intentar identificar la ruta de escape del asaltante.
Fuentes
policiales indicaron que el robo denota una planificación previa. Una de las
principales líneas investigativas sugiere que el atacante contaba con
información precisa sobre el funcionamiento de la oficina y la disponibilidad
de efectivo. Por estas horas, los investigadores analizan el registro de
llamadas del teléfono de la víctima y recaban testimonios de vecinos del
edificio.
abril 10, 2026
El Mensajero del Norte
