Reconquista vuelve a latir con sus 10K: una carrera que es de todos

En Reconquista hay cosas que no necesitan explicación. Pasa con el río, con la siesta… y pasa con la corrida.

Porque esto que hoy conocemos como los 10K Reconquista no es solamente una prueba atlética. Es una costumbre. Una de esas que se esperan, que se comentan en la semana, que se sienten desde temprano en el aire.

Muchos todavía la nombran como antes. La vieja «corrida», la de toda la vida. La que fue cambiando de nombre pero nunca de espíritu. Porque más allá de cómo se llame, hay algo que se mantiene intacto: la gente.

Acá no hace falta que te guste correr para salir. La ciudad igual se vuelca a la calle. Aparecen las silletas en la vereda, el mate que va y viene, los chicos que se arriman para chocar una mano al paso, el aplauso sincero, sin protocolo. Es un aliento que no se ensaya. Sale solo.

Y eso se siente. Lo sienten los que vienen de afuera, que siempre se sorprenden. Y lo sienten, sobre todo, los de acá. Porque correr en Reconquista no es lo mismo que en cualquier lado. Acá alguien te grita tu nombre aunque no te conozca. Acá siempre hay una palabra más, un “dale que falta poco”, un gesto que empuja.

Por eso esta carrera es distinta. Porque mezcla todo. El que compite en serio y el que corre por primera vez. El que busca bajar su marca y el que solo quiere llegar. Todos en la misma calle, con la misma energía alrededor.

Y cuando se arma la tarde y llega el momento de la largada, pasa algo que ya es parte de la identidad de la ciudad: Reconquista se junta. Se encuentra. Se reconoce.

Hoy no es solo una carrera.

Es una de esas cosas que nos recuerdan quiénes somos, y nos recuerda por qué esta ciudad, cuando se mueve, lo hace así: entre todos.

Sumate a ser parte de la fiesta de todos: salí a la calle con tu mate, tu bandera y tu aliento, y hacé que cada corredor sienta lo que es correr en Reconquista.

 



 
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